Juicio por un caniche demandó 3 años de investigación, examen de ADN y testigos

Se originó en Coronel Pringles. Una mujer acusaba a otra de haberle robado su mascota. Se investigó hasta el nombre real del perro. «Algo está fallando», reconoció el juez de apelación.

El perro en cuestión es un caniche toy color apricot (foto ilustrativa).

La Cámara Penal de Bahía Blanca revocó un fallo de primera instancia, que había condenado a seis meses de prisión en suspenso a una mujer, quien había sido acusada hace tres años de robarse un perro «caniche toy».

Todo comenzó hace tres años, cuando se produjo el caso de una supuesta estafa con un caniche toy como protagonista, registrado en Coronel Pringles, que demandó una gran cantidad de tiempo y gasto de recursos a la justicia local para llegar, finalmente, a una absolución, según publicó el diario «La Nueva Provincia».

En mayo de 2015, una mujer de nombre Bilma Potis aseguró haber encontrado un perro caniche toy abandonado en la puerta de su casa. Tiempo después se presentó Gladys Beatriz Cerdá afirmando que ese «can» era de su propiedad y que lo había perdido por dejar un portón de su hogar abierto.

Para Cerdá el perro se llamaba Roco y para Potis el caniche tenía como nombre Lucio. Esto derivó en una causa judicial por «estafa», para la que declararon decenas de testigos hasta que en medio de la investigación, una veterinaria aconsejó un análisis genético, porque el perro en cuestión tenía, según Cerdá, una hermana.

Finalmente se practicó el análisis de ADN, con un protocolo fijado por la Universidad de La Plata y a partir de la historia clínica de «Roco». Ese estudio determinó coincidencia genética.

En ese momento, una jueza determinó que el caniche toy era de la denunciante, por lo cual, la jueza Correccional Nº 3, Susana González La Riva, condenó a Potis a 6 meses de prisión en suspenso por estafa contra Cerdá.

Ahora, la Cámara Penal de Bahía Blanca revocó el falló y absolvió a Potis, explicando que el análisis genético «no demuestra que la demandada mienta, ni que hubiera desplegado alguna maniobra ardidosa».

Todo esto se prolongó durante 3 años y en una justicia colapsada, en el fallo uno de los jueces del tribunal, el doctor Gustavo Barbieri, aprovechó para dejar un mensaje.

«No quiero culminar mi sufragio sin antes reflexionar sobre la existencia y volumen de la presente. No quito importancia a la cuestión, pero llevar ya 3 cuerpos de actuaciones, donde se llevó adelante toda una instrucción, análisis de ADN, imputación, elevación a juicio (con resolución de juzgado de Garantías y de Cámara por un pedido de nulidad), juicio oral y público para investigar la presunta estafa, realmente considero que ‘algo está fallando'», sentenció el juez Barbieri.

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