Me cruzo con un amigo, me comenta que leyó que nuevamente estoy desocupado, trato de minimizar el tema, e insiste. «Y ale siempre te metes en quilombos, deja de criticar, hace la plancha». No sé si reírme o llorar. Le asiento como a los locos, qué le voy a decir?. Un familiar me llama, «che viste, con eso de tomarte una cervecita en la calle», «deberías cuidarte, para qué discutir con los dueños (por el poder) qué ganás?, callate cobra y listo». Le agradezco el consejo que recibí por millonesima vez. En el fondo se instaló el terrible discurso: «perdiste el laburo..la culpa es tuya».

Ya de por sí uno siente una inmensa responsabilidad, sé cuestiona, sé autocritica, se siente frustrado, con miedo, incertidumbre, sensación de fracaso ante tus hijos, NI HABLAR de la cuestión económica.

Te deprimís, hubiese podido hacer otra cosa? Por qué no cambio y listo ? Jamás robé un peso de una empresa, jamás una coima, he sido lo más profesional posible en un medio cuasi amateurs adónde prima el amiguismo político o publicitario que la capacidad, he defendido a las empresas adónde trabajé como si fueran propias, he denunciado y JAMAS NINGUNA EMPRESA tuvo un juicio por mis denuncias, JAMAS PERDÍ UN JUICIO por mis dichos o denuncias.

La gente me honró con su elección y cómo no soy empresario viví al día como cualquier trabajador de prensa. «Te hubieras podido quedado con todo». qué es ese todo?, hubieras podido ser millonario? Como se es millonario en este ambiente periodistico santafesino sino es a costa de esquilmar gente?

Entre el corazón y la razón, ganan con mucho llanto y decepción: las convicciones, es cierto: soy EL ESCORPIÓN DE LA FABULA CON LA RANA, lo llevo en mi naturaleza.

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