Lo que se vio hoy es una postal de la Argentina diaria, la invisible para algunos. Fue la desesperación en su expresión máxima pero no novedosa. Gente qué es es capaz de arriesgar su vida por un mango. Desesperación cotidiana para millones de argentinos. La desesperación de no conseguir laburo. Por la incertidumbre cotidiana. Por no poder comer tal vez. Por no tener dónde dormir.

Por no poder tener medicamentos. Por la vejez y la enfermedad. Por la vejez y la pobreza. Por la injusticia.

Desesperación por ser una carga. Para tus viejos, para tus hijos. Desesperación por sentir que lo perdiste todo, o nunca obtuviste nada. Desesperación por la impunidad. Por la impotencia. Por un cigarrillo. Por un poco de yerba mate, por esa publicidad que te habla de comida y vos con hambre. Por la soledad, aunque estes acompañado. Porque te juzguen y discriminen por tus ideas, sexualidad. Desesperación por depender de un violento de genero ante la indiferencia de los que te rodean. Desesperación por el otro. Desesperación porque las están matando. Por el hijo, hermano, padre o nieto que no podés ver.

Desesperación por la abismal injusticia entre unos (la mayoría) y los otros. Por manguearle a todos. Por no tener tampoco para un gesto con tus hijos o seres queridos.

Por no saber si vas a poder reabrir tu negocio. La desesperación es una forma de muerte lenta y dolorosa. Te degrada, te lleva a extremos. Algunos la calman con alcohol, otros con falopa. Otros con depre. Otro con medidas más extremas. Te destroza el orgullo, la dignidad, la razón de ser, los sueños y utopías.

La desesperación no es estar encerrado, cómodo, con la heladera llena, tele, cama, cable, compu, internet, Netflix, seres amados cerca, celu, tarjeta de credito, o un sueldo digno que te garantizan.

Desesperación es lo otro, los que viven en una cuarentena obligatoria de por vida. Un aislamiento eterno. Invisibles, olvidados, humillados, estigmatizados.

Ahora enténdes?

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