Eran 3 con vasos generosamente llenados de wisky importado que acá no se consigue, Jorge Molina, Traferri y el presidente de la Corte.

Principios de Enero, Punta estaba a full, sus respectivas mujeres de compra, no les importaba que las compras en dólares tuviesen un recargo del 30%. No están para esas minucias.

Los 3 un enemigo en común, Perotti.

Se ríen de la escalada de muertos y violencia, se ríen de las puteadas por postergar el cronograma de pagos a estatales. Se ríen.

Suena el celular del secretario general de UPCN, del otro lado una voz conocida, muy importante en el gobierno provincial: «Vamos a eliminar la clausula gatillo, tal cómo acordaste con el socialismo el 11 de noviembre». Molina se levanta, su IPHONE última generación tiene el volumen fuerte. «Y yo qué gano?» interroga. El gobierno tiene  la nómina de sus afiliados para pasar a planta permanente, tiene la nómina de los que quieren desafiliarse desde años (800 afiliados lo separan de ser minoría en las paritarias con ATE sin contar los 400 presentados en diciembre al gremio de Rosario). «Bueno los apoyo.

Molina sólo atina a decir para adentro que «a titulo personal y de la CD apoya la eliminación de la clausula gatillo pero que el congreso de delegados deberá avalar» El mismo que vota a mano a alzada y custodiado por la barra de Unión.

Vuelve a la mesa y comparte la charla, «ya nos debe un favor»…….

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