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EL DEFAULT INTERIOR
Macri promovió el endeudamiento en dólares de las provincias que ahora son el eslabón débil en la cadena del default. Con la megadevaluación de 17 a 40 pesos, más el ajuste que les transfiere la Nación, está asfixiada Buenos Aires, que tomó 5000 millones de deuda, seguida por Córdoba y Santa Fe.

En 2016 y 2017, quince provincias, lideradas por la de Buenos Aires, imitaron al gobierno nacional y se lanzaron a una carrera vertiginosa de endeudamiento externo. En apenas 24 meses emitieron bonos por unos 12.200 millones de dólares, que bancos internacionales distribuyeron con entusiasmo entre inversores locales y del exterior. La megadevaluación macrista está haciendo tambalear esa ficha del dominó de la deuda argentina, que incluye a la nacional y a la corporativa. Las historias de los crac financieros enseñan que estos comienzan con la caída de un eslabón débil de la cadena del frenesí especulativo, para luego tumbar a uno que hasta ese momento era considerado inconmovible. Las deudas provinciales en dólares son el eslabón débil.

El alza fulminante del tipo de cambio de 17 a 40 pesos, desde diciembre del año pasado hasta el cierre del viernes último, ha alterado el presupuesto de provincias endeudadas en dólares. La carga de intereses a pagar se ha duplicado medida en pesos, con ingresos que no suben en esa proporción debido al impacto de la recesión en la recaudación y con la decisión deliberada del gobierno nacional de trasladar a las cuentas provinciales parte del ajuste prometido al FMI.

Entre el ahogo financiero de los presupuestos provinciales y la corrida cambiaria que amenaza a mutar a bancaria de depósitos en dólares, al gobierno sólo le queda asirse de la mano de Donald Trump para que Estados Unidos brinde la aprobación del nuevo acuerdo con el FMI. Y, en el sueño húmedo de sectores de la Alianza Cambiemos, conseguir una línea de crédito del Tesoro o de la Reserva Federal. A medida que se acelera la crisis puede ser que ni uno ni otro venga al rescate del naufragio del barco macrista.

Mala praxis
María Eugenia Vidal hizo lo mismo en la provincia que Mauricio Macri en el gobierno nacional. Financió el déficit en pesos de sus cuentas públicas contrayendo deuda en dólares, divisas que vendió en el mercado o al Banco Central para conseguir fondos para hacer frente a gastos corrientes. Cuando economistas de distintas vertientes ideológicas mencionan la mala praxis del macrismo, ya sea en la administración nacional o en la bonaerense, que lanzó a la economía a una crisis de proporciones, se refieren, entre otras cuestiones, a la estrategia de cubrir el déficit operativo en pesos con deuda en dólares. La megadevaluación ha dejado al desnudo la devastadora inconsistencia de esa política. Se decía que era imposible superar las malas administraciones pasadas en la Provincia de Buenos Aires; Vidal lo consiguió y con más recursos que otras.

En marzo de 2016, la gestión Vidal tomó deuda por 1250 millones de dólares a una tasa elevadísima del 9,125 por ciento. Otras emisiones se concretaron en junio (500 millones) y octubre de ese año (otros 500), y el resto en febrero y octubre de 2017. En total, 5082 millones de dólares. Fue la provincia que emitió más deuda en dólares.

Del total de la deuda bonaerense, el 76 por ciento está nominado en dólares. Ese nivel de exposición a la variación del tipo de cambio incrementó la inestabilidad de las cuentas provinciales. Como se mencionó, la carga adicional de intereses en pesos para cumplir con los pagos de esa deuda en dólares descompensó el presupuesto. Esa disparatada estrategia financiera terminó de diluir los recursos incrementales conseguidos por Buenos Aires gracias a la relación privilegiada que tiene con el gobierno nacional.

La administración Vidal comenzó con más fondos por la devolución, desde 2016, de 3 puntos anuales acumulativos hasta los 15 que se restaban de la coparticipación federal para la Anses. También recibió más asistencia de la Anses para cubrir el déficit del Instituto de Previsión Social, además consiguió la actualización del Fondo del Conurbano. Todos esos recursos adicionales y más se irán por la canaleta de la deuda externa provincial.

El stock de la deuda provincial durante la gestión Vidal ha subido 287 por ciento en pesos corrientes y 36 por ciento en dólares, al totalizar 471.945 millones de pesos, equivalentes a 12.712 millones de dólares (a la paridad de 37,12 pesos por dólar), según la estimación realizada por un equipo integrado por Juan Manuel Pignocco, Fernando Alvarez, Martín Di Bella y Erica Pinto, en el reporte “El globo de la deuda en Buenos Aires”. En el presupuesto 2018 provincial está previsto recursos para afrontar pagos de capital e intereses por 64.554 millones de pesos, que con un dólar a 37 pesos aumenta en 23.757 millones de pesos, cuenta que se va incrementando a medida que sube la paridad cambiaria. Para atender esas cancelaciones, la provincia ha acelerado la colocación, a ritmo mensual, de Letras del Tesoro a tasas de interés en pesos crecientes y a plazos más cortos. El stock de esas Letras ya suma 8229 millones de pesos.

Riesgos
La estrategia macrista de endeudamiento externo para financiar gastos corrientes en pesos sumó a otras provincias, además de Buenos Aires, que se lanzaron a esa política imprudente. Un informe elaborado por Delphos Investment detalla que entre las provincias que tienen el mayor porcentaje de su deuda en dólares se ubican Santa Fe y Córdoba, con el 99 y 95 por ciento del total, respectivamente. Le siguen Chubut (86 por ciento), Buenos Aires (76), Neuquén (76), La Rioja (66), Entre Ríos (59), Tierra del Fuego (55) y CABA (54). Entre las provincias que menor porcentaje de su deuda en dólares se ubican Chaco, con 35 por ciento, Río Negro, con 40, Mendoza, con 42 y Salta, con 49 por ciento.

Córdoba tiene tres bonos en circulación (con vencimientos en 2021, 2024 y 2027), a tasas de 7,125 a 7,450 por ciento anual. La deuda del territorio político de Juan Schiaretti, al 30 de noviembre de 2017, era de 42.845 millones de pesos, con un tipo de cambio de 17,50 pesos por dólar, equivalente a 2500 millones de dólares. La megadevaluación macrista elevó ese pasivo a casi 100 mil millones de pesos.

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