NOS AHORRARON EL TRABAJO.

¿Alguien puede creer que en un país con más de 44 millones de habitantes solo generan empleo 9800 tipos, que son los que tendrían que pagar el «impuesto a la riqueza»?

Bueno, al parecer en «Juntos para el Cambio» creen que sí. Con tanta incomprensión del país real, se entiende que hayan chocado la calesita cuando gobernaron, con todos los factores de poder alineados a su favor, y un país desendeudado y que crecía.

¿Alguien puede suponer que para un tipo con una fortuna personal de 200 millones de pesos como mínimo, pagar por única vez una «contribución extraordinaria» de 2 millones lo va a dejar en la indigencia, lo va a llevar a la quiebra, o va a modificar sus decisiones de inversión?

Esta gente quiere que creamos que sí, lo cual de ser cierto revelaría cuando «emprendedores» son, y cual es su grado real de compromiso con el país.

El 46 % de los miembros de la Cámara de Diputados de la Nación (elegidos por el pueblo, y para asumir su representación, según la Constitución-) asumiendo la defensa del 0,02 % más rico del país: no lo dice la propaganda del gobierno, o del «Frente de Todos»: lo están diciendo ellos mismos; ahorrándonos el trabajo de tener que explicar un montón de cosas.

Como por ejemplo las tensiones entre capitalismo y democracia, la cooptación de las instituciones del Estado por los núcleos de intereses económicos y la consecuente degradación de las instituciones representativas: para entender todo eso, basta mirar la imagen de apertura.

¿Está bien que la «contribución extraordinaria» sea por única vez? No, por supuesto.

¿Podría haber llegado antes al Congreso, o las alícuotas ser más altas, o el proyecto ser parte de una reforma tributaria más amplia y de sentido progresivo? Claro que sí.

¿Justifica eso votar en contra el proyecto, o abstenerse? Nunca, a menos que uno asuma explícitamente la defensa de los mayores millonarios del país (como hacen en «Juntos por el Cambio», y bienvenido sea); o que sea un completo paparulo, como los del FIT.

Esto se parece a la discusión por las retenciones móviles de la 125: ¿hubiera sido preferible entonces que se nacionalizara el comercio exterior y volviera el IAPI? Desde una perspectiva nacional, popular, progresista o de izquierda, claro.

¿Cuántas posibilidades reales tenían muchos de los que entonces ocupaban bancas en el Congreso y terminaron votando en contra de la 125, de volver a verse frente a una situación similar, y decidir lo correcto, en la Argentina real?

Los que se oponen al proyecto con el argumento de que «es una cortina de humo para encubrir el plan de ajuste del FMI» y otros similares, están haciendo algo concreto para construir la fuerza política necesaria para poder llevar adelante transformaciones más profundas, o lo suyo es un puro ejercicio de masturbación política?

¿O la fuerza política necesaria para empujar al gobierno en la dirección de transformaciones más profundas solo puede venir del interior del propio «Frente de Todos», y de allí que los factores del poder real -que ni siquiera registran la existencia de la izquierda, como no sea para darle espacio en sus medios- operen en la interna como lo vienen haciendo? Opinan los expertos.

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