Me llama poderosamente la atención que colegas supuestamente reconocidos y con prestigios hablen con tanta liviandad y sólo acusen de las supuestas coimas en la obras publicas de los K. Sería bueno recordar Gualtieri y la inundación de Santa Fe, entre muchisímas obras que se «mal hicieron» y se cobraron fortunas en los 90.
Cuántos funcionarios de esa área pasaron luego a trabajar para empresas contructoras e inmobiliarias. Cuántas fueron, sólo a partir de algunas denuncias, las empresas sancionadas? te acordás de Benito Roggio, Mundo Construcciones, Cam y empresas de Rosario que llamativamente ganan casi todas las obras provinciales.
No intento lavar eventuales responsabilidades de las investigaciones actuales, pero no nos hagamos los boludos y sorprendidos.
Tampoco sesguemos las responsabilidad en un solo partido o gobierno, con la eterna complicidad de organismos de Control propios u externos y más aún judiciales.
En los 80 se pagaron puentes que jamás se hicieron. En los 90 ni hablemos.
Carpetear según nuestras conveniencias electorales la corrupción es un acto tan repudiable como la corrupción misma, porque su direccionamiento responde a defender «a los corruptos» propios.
Y los jueces y los medios, terminan siendo cómplices

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