HAY QUE TENER CARA

El tuit de apertura corresponde a esta nota de Infobagre en la que dan cuenta de un informe elaborado por la actual gestión de la ANSES, en el que se explicitan los estropicios perpetrados por el macrismo en la administración del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) del organismo, vulgarmente conocido como «la plata de los jubilados».

En las grande cifras, el informe revela que entre 2008 y 2015 el valor del Fondo creció a un ritmo del 12 % anual en dólares, pasando de 25.000 millones de dólares que valía cuando fue constituído con la liquidación del sistema de AFJP, a los 65.800 millones de dólares que representaban sus activos cuando Cristina terminó su segundo mandato. Por contraste, entre 2016 y 2019 (es decir, el gobierno de Macri) se desplomó a 34.800 millones de dólares, o lo que es lo mismo, casi la mitad de su valor, expresado en moneda dura.

Varios factores incidieron para que así ocurriera: por supuesto la gigantesca devaluación entre puntas del período macrista, más sus desastrosas políticas económicas que hasta le hicieron perder el valor a muchas empresas de las cuales el FGS tiene participaciones accionarias. También por supuesto hizo lo suyo el desplome de los títulos públicos cuando el macrismo los «reperfiló» hacia el final de su mandato, y entró en default incluso de la deuda en pesos emitida por ellos mismos, algo realmente insólito.

Tampoco existieron muchas posibilidades de que el Fondo creciera apostando a inversiones en la economía real -que tampoco se hicieron, privilegiando la especulación financiera-, en un país cuyo PBI se contrajo tres de los cuatro años del desgobierno de Macri. Pero eso no fue todo: además pasaron cosas, como la fatídica decisión de cargarle al FGS el costeo de la «reparación histórica» a los jubilados de los haberes más altos del sistema (con toda la furia, un 14 % del total), luego de que se agotaran los recursos provenientes del blanqueo de capitales del 2016; que justamente se hizo con esa excusa: mejorarles los haberes a los jubilados.

El macrismo repitió así la funambulesca idea lanzada en 2010 por el «Grupo A» cuando controlaba las Cámaras del Congreso e impuso el 82 % móvil sin financiamiento y mandando liquidar el Fondo para pagarlo si fuera necesario, proyecto afortunadamente abortado por el veto de Cristina: sin ese veto -que imponía limitar las existencias del Fondo al equivalente de un año y medio de jubilaciones- no hubiera existido el Procrear, por ejemplo.

Como se señala en el informe de la actual conducción de la ANSES, a un sistema previsional con problemas de financiamiento, se le agregó un nuevo gasto corriente (el reajuste de los haberes más altos), financiado con un recurso que se percibiría por única vez (los ingresos por el blanqueo), atentando así a futuro contra su sustentabilidad; y erosionando el valor de los recursos de respaldo del propio sistema, para hacer frente a las jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares del conjunto de los beneficiarios de la seguridad social.
El problema es que la «reparación histórica» con concluyó con el macrismo: según calculan en ANSES, a partir de noviembre de 2020, se necesitará utilizar las rentas del FGS para poder hacerle frente; y hasta el final del programa (estimado para el año 2049), se deberían pagar por eso concepto $1.529.101 millones, más el monto resultante de las futuras movilidades jubilatorias, algo que por estos días está en discusión. Como ven, la «pesada herencia» del macrismo condiciona también la política de seguridad social a futuro, una herramienta clave para pensar en la redistribución del ingreso, y la dinamización de la economía vía consumo.

Pese a estos datos duros de la realidad, los ex funcionarios del gobierno anterior insisten en cuestionar al actual, y decir que en todos los temas -incluida por ejemplo la pandemia- ellos lo hubieran hecho mejor; como si los argentinos (todos) no tuviéramos memoria, o los últimos cuatro años no hubieran existido.

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