La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner salió a despegarse del escándalo derivado de los llamados “cuadernos” y de su saga de “arrepentidos”. Lo hizo en un texto en que expresó: “He decidido no hacer comentarios sobre remiseros ‘arrepentidos’ que dicen haberme visto en pijama, ni tampoco opinar sobre ex funcionarios de cuarta línea, también ‘arrepentidos’, que nunca formaron parte de mis dos presidencias, pero que describen excursiones casi turísticas en mi dormitorio”. Sin embargo, la ex mandataria agregó que “como ex presidenta de la Nación tengo la obligación de pronunciarme sobre el empresario Gabriel Romero –nuevo ‘arrepentido’– que, según títulos catástrofe de Clarín y La Nación, habría pagado por un decreto presidencial”.

De esta manera Cristina Kirchner se refirió a la causa de las fotocopias de los cuadernos del chofer Oscar Centeno y salió al cruce del empresario Gabriel Romero, líder del grupo Emepa, quien tras firmar un acuerdo para ser “imputado colaborador” declaró que pagó sobornos al gobierno anterior para que le extendiera por decreto presidencial la concesión para el dragado y el cobro de peajes de la Hidrovía del Río Paraná. La ex presidenta detalló los antecedentes del caso que llevaron a la firma de ese decreto y precisó que con su rúbrica se limitó a ratificar lo actuado por distintos organismos estatales y que fue aprobado por el Congreso de la Nación a través de la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Facultades Delegadas al Poder Ejecutivo Nacional. CFK remarcó que sin esa aprobación legislativa “no hubiera habido decreto”.

Comentarios Facebook