Uno de los baleados en la concesionaria rosarina es un ex líder de la barra brava de Colón

Kaki, de 47 años, estuvo al frente del paravalanchas sabalero cuando los hermanos Nano y Quique Leiva eran los máximos referentes. El reinado terminó con un asesinato. El santafesino quedó internado en el Heca, grave, con tres disparos.
   

“Son dos amigos de la ciudad de Santa Fe que estaban analizando una operación, tenían dinero en efectivo”, contó Marcelo, empleado de la concesionaria de Arévalo casi Provincias Unidas de Rosario sobre las víctimas de un ataque a balazos perpetrado en la vereda de ese galpón apenas caía la noche de este miércoles. Uno de los compradores, el que recibió tres disparos y quedó internado en grave estado en el hospital de emergencias Heca, es Jorge Alberto “Kaki” Muñoz, ex jefe de la barrabrava del club Colón.

Las balas cruzaron por el frente de Aguirre Automotores, una concesionaria que no tiene la imagen de otras pese a que, entre los vehículos que comercializa, hay varios de alta gama. Funciona, desde hace nueve meses, en un galpón con la dirección de Arévalo 6747, en barrio Belgrano.

Alrededor de las 20 de este miércoles, estaban en la puerta el dueño del local y los dos potenciales compradores, que ya habían cerrado antes otras operaciones con Aguirre Automotores. Los atacantes, que llegaron en moto, abrieron fuego contra los tres en la vereda. Los dos clientes se habían bajado poco antes de una Renault Kangoo, en la que habían viajado desde la ciudad de Santa Fe.

Uno de los heridos recibió un balazo en el abdomen. El otro, en la espalda, la cintura y la cabeza. Ambos estaban conscientes cuando ambulancias del Sies los llevaron hasta el Heca. El que se llevó la peor parte es Kaki Muñoz, de 47 años. Es conocido en la capital santafesina: estuvo al frente de la barra de Colón cuando los hermanos “Nano” y “Quique” Leiva eran los máximos referentes. Como en otros casos, el reinado en el tablón tuvo decadencia y fin. Fue a partir de octubre de 2013, luego del crimen de Walter González Montaner en un bar de la Recoleta santafesina.

Los tres líderes de la barra quedaron presos entonces. Dos salieron, entre ellos Muñoz. Juan Abel Quique Leiva no: enfrenta una pena de 24 años de cárcel por ese crimen, con una sentencia que se acumuló a otra causa.

Este personaje tiene una causa en trámite por “atentado y resistencia a la autoridad, lesiones dolosas y daño agravado” del 19 de abril de 2013. Un mes antes, le habían imputado infracción al Código de Faltas por “reventa de entradas”. Tenía otras anotaciones penales previas, entre ellas, por “tenencia de arma de guerra y portación de arma de fuego”, un caso de “hurto calificado” en la ciudad de San Justo en 2002 y otras faltas como “molestias por ebriedad” en al menos dos oportunidades.

En junio de 2014, durante la disputa del Mundial Fifa, las autoridades migratorias de Brasil impidieron el ingreso de Muñoz al país. Lo interceptaron cuando intentaba cruzar en su automóvil particular junto a otras personas y lo deportaron. Kaki figuraba en la nómina de 2.100 personas que las autoridades argentinas habían girado a sus pares brasileñas por antecedentes en espectáculos deportivos.

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