Hace unos años te hablábamos acá por primera vez de los contratos de la Caja de Asistencia Social (Lotería de Santa Fe) para la impresión y distribución de los carteles de publicidad de los juegos que administra, entre las agencias oficiales.

Una misma empresa (Lodiser S.A. de la ciudad de La Plata) ganó las licitaciones del 2010 y 2012, y se quedó con los contratos, más sus respectivas prórrogas.

Y este año volvió a ganar, de acuerdo al decreto que acaba de firmar el gobernador Lifschitz, cuyas imágenes ilustran el post; pero en este caso la licitación tuvo ciertas particularidades que llaman poderosamente la atención.

Como vemos, las dos ofertas más «baratas» de AGL fueron excluidas, y puesta a competir su oferta más cara con la de Lodiser S.A., la solución no era muy dudosa: hay entre ambas una diferencia de precios que va del 320,63 % al 377,32 %, según el tipo de afiche.

Puesto en plata: un afiche que AGL lo cotiza en $ 33,89, para Lodiser S.A. cuesta $ 7,40. ¿Puede haber tanta diferencia, tratándose de impresiones que no son de seguridad, como billetes, pasaportes o DNI por ejemplo?

Salvo que a AGL le encante perder licitaciones y gastar plata inútilmente en comprar los pliegos y pagar los sellados, o que sus dueños (Clarín y El Litoral) se desquiten pidiendo más pauta publicitaria oficial, todo indica que se presentaron para perder y tener revancha en otra oportunidad. ¿Acaso la impresión de las boletas únicas para las elecciones por ejemplo, como les otorgaron por contratación directa en el 2011?

En el post anterior al cual referíamos decíamos que la ganadora (Lodiser S.A.) era una empresa de La Plata sin mayores antecedentes, y en cuya página web (que ya no existe) figuraban dos clientes principales, casi excluyentes: la Caja de Asistencia Social (Lotería de Santa Fe) y Boldt Gamming, la empresa del Grupo Boldt que tiene a su cargo la lectura electrónica de las apuestas de los juegos de azar que administra…la Lotería de Santa Fe desde 1984 (como Boldt S.A.) y luego con su actual denominación, de sociedad «escindida» de la anterior.
Y no estamos hablando de poca plata: si tenemos en cuenta los montos adjudicados a la ganadora, el contrato representa $ 21.379.644,58 por los primeros doce (12) meses y 42.759.289,16 $ si la provincia (como vino pasando hasta ahora) hace uso de la prórroga por otro año más.

Para tener una idea de lo extraño de los costos presentados por AGL en la licitación, si la provincia hubiera adjudicado la licitación a su única propuesta admisible (la más cara), el contrato habría ascendido a $ 93.038.268,36 por los primeros doce (12 meses), y a $ 186.076.536,72 si la provincia hacía uso de la prórroga. Solo uno de los cinco rubros de su oferta representa un 153,70 % del monto total (los cinco renglones de la licitación) de la ganadora.

¿Puede una empresa como AGL cotizar con un sobreprecio de entre 72 y 143 millones de pesos (en cifras redondas) en una licitación, o -aun si hubiera seguido en pie su alternativa más barata-, con un sobreprecio del 48,14 % sobre la oferta ganadora

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