Un dormitorio solidario para «huir» de esa pesadilla llamada indigencia
En el local de Cáritas de la Parroquia La Merced habilitaron un dormitorio de siete camas donde duermen personas en situación de calle. Se ofrece una cena y un baño caliente. Intensa actividad comunitaria con la distribución de donaciones con ropa, abrigo y alimento.
En el local de Cáritas Parroquial Las Mercedes las asistentes no paraban de acomodar ropa de donaciones. Las clasificaban con dedicación, mientras atendían a las personas que entraban a solicitar alguna ayuda. El dormitorio solidario —así se lo llama— estaba sin las sábanas colocadas y con las frazadas a medio doblar. “Justo vinieron el día de la limpieza”, dice en broma una de las mujeres. Afuera lloviznaba y hacía ese frío que llega hasta los huesos.

Es simple: como esa sede ubicada en Juan de Garay al 3600 —que depende de la Parroquia La Merced— es espaciosa, se decidió habilitar un dormitorio donde personas que están en situación de calle puedan descansar —al menos por un rato— de esa pesadilla que se llama la indigencia. Durante tres días de la semana —lunes, miércoles y viernes— descansan seis hombres, más un nochero que cuida el local, quien también tiene su aposento. Son en total siete camas.

El dormitorio está habilitado esos días desde las 19 hasta las 8 de la mañana del día siguiente. “Previo a la recepción para que puedan descansar, las personas tienen una entrevista y deben firmar un compromiso asumiendo ciertas reglas de convivencia durante ese tiempo, para que todo funcione bien”, contó a El Litoral y C&D María del Carmen Menna, una de las asistentes.

Cuando llegan, las personas en situación de calle se pueden asear y compartir un espacio de encuentro donde juegan a las cartas, charlan o toman mates. Luego cenan, atendidos por voluntarios de Cáritas. A las 22, llega el nochero y pasan la noche en la habitación, cada uno en su cama acondicionada y abrigada.

Menna aclaró que no es una residencia permanente la que se les da a las personas. “Durante el tiempo que se les da, que inicialmente son 15 días y luego se revé la situación de cada persona, se trata de conectarlos con su familia, y que busquen aprender algún oficio. Es decir de ayudarlos, porque la función de Cáritas es la promoción humana, no el asistencialismo. Entonces, queremos que puedan progresar y que sus vidas tengan una salida”, resaltó.

Ducha

Además del dormitorio hay una ducha solidaria. Está habilitada los martes de 16 a 18 para hombres en situación de calle. “Son recibidos por voluntarios, comparten una mesa con una merienda y se los escucha, que para ellos es muy importante”, agregó Menna.

Y los lunes por la tarde se habilita una ducha para mujeres. La mayoría son madres que no tienen un calefón en sus viviendas. “Entonces les permitimos que se aseen aquí con agua caliente, y que bañen también a sus hijos e hijas. Se les da ropa limpia. Así es como trabajamos para que nuestro Cáritas funcione”, subrayó.

Consultada sobre si la demanda aumentó en este último tiempo, Menna dijo que sí, y que en la medida en que vaya creciendo se analizará habilitar otra habitación como dormitorio solidario. “También depende de que se sumen más colaboradores, porque todo aquí se atiende con voluntarios sociales”, contó. Hay 44 voluntarios que trabajan tres horas por semana, para no cansarlos. Es muy valioso el trabajo de ellos. Necesidades sociales hay”.

La ropa que llega, las sábanas y toallas, algo de comida, todo es de donación. “Cada artículo se clasifica y se le da un buen uso y distribución. Tenemos registradas poco más de 100 familias que piden asistencia en nuestra sede. Ese número va creciendo, lamentablemente”. El radio de acción de esta sede de Cáritas de la Parroquia La Merced son los barrios Santa Lucía, parte de San Lorenzo y barrio Alfonso.

“A las personas que asisten al dormitorio solidario se trata de conectarlas con sus familias, y orientarlas para que busquen aprender algún oficio. Es decir ayudarlos, porque la función de Cáritas es la promoción humana, no el asistencialismo. Queremos que puedan progresar y que sus vidas tengan una salida”. María del Carmen Menna, Cáritas parroquial Las Mercedes (parroquia La Merced)

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