Prendó el no se cuánto faso del día, medio me río porque cuándo me acueste lo voy a toser sin parar. De fondo Guasones, en la compu. Y la latita el gusto del fin del día. Dios (una expresión) cómo me gustaría tener alguien a lado pero también no sabría como sacarmela de encima. Así soy. Recordando otros tiempos pero gozando esta experiencia maravillosa de vivir con tan poco. Con casi nada.

Ya no creo en juzgar (quién soy yo para hacerlo al fin d cuentas?) a colegas, pero les vendría bien vivir esto, levantarte sin saber adonde te vas a acostar, aprender a sobrevivir con 75 mangos diarios, cambiar de lugar para dormir como de calzoncillos.

No sólo no me creo ejemplo de nada sino justamente el contra ejemplo, cometí muchos errores y también es cierto que estos fueron potenciados. Si estaba gordo era el alcohol, sí estaba flaco era la droga jajajajaja. Es así.

A veces sueño que vuelvo hacer una editorial, otras que ya no habrá lugar para mí en los medios: «Colussi es inmanejable».

Hace mucho que no puedo llorar, hace mucho que no beso a nadie ni nadie me besa, cumplí mis sueños y mis pesadillas (jajajaja cuándo estaba en LT9 mi pesadilla era que me quedaba sin laburo, sin plata y se me caían los dientes – el ego lo primero de la imagen-)

Pero más allá de la resaca de la vida que te pasa factura, en tu siquis, en tus afectos, en ese amor de mi vida perdido, en tu cuerpo, en tu salud, cada anochecer llenos de ausencias, a la mañana si le das la vuelta encontras fuerzas, una pequeña ilusión, una pequeña esperanza, un auto perdón (soy tan autodestructivo) una caria en el alma de un saludo, habrá valido la pena levantarse.

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