En dicho nosocomio se produjeron múltiples contagios en su Unidad Coronaria, ámbito que debe ser extremadamente esterilizado, por el cuál se debió cerrar dicha unidad, romper las ventanas para su sanitización, derivar 8 pacientes al hospital Cullén y otros ser alojados en camas del segundo piso.

Pero no sólo eso, no se informó a las autoridades sanitarias ni se puso en practica el protocolo.

Tampoco se dió a conocer la cantidad de contagios del personal de salud, se habla de una decena o más que ya han dado positivo, más unas 30 personas en aislamiento obligatorio por contacto estrecho, entre ellos, médicos, enfermeras, personal de mantenimiento y mucamas.

Pero el escándalo con ribetes de bochornoso llega al extremo que los profesionales contagiados y personal, también trabajaban en otras áreas, con internaciones que no tienen nada que ver con el COVID y no se les manifestó a los pacientes ni a sus familiares, tampoco a los pacientes ambulatorios. Entre ellos afiliados al Pami. O socios, un sanatorio que cobra de sus socios, trabaja para Iapos, Pami y múltiples obras sociales y qué con suerte tiene 30 camas. Imaginemos esas camas para unos 150 mil potenciales pacientes.

Pero además los planteles de Colón y Unión son atendidos en dicho sanatorio.

Cómo si esto fuera poco, dicho nosocomio «cobra» unos 8 mil pesos para realizar hisopados a parturientas o pacientes que deben realizarse cirugías, algo prohibido por el Ministerio de salud y las obras sociales, Iapos entre ellas.

El sanatorio Santa Fe es propiedad de la familia Rodriguez Sañudo, cómo su socio mayoritario, con fuerte influencia publicitaria en los medios y lazos políticos y judiciales. De ahí el «bochornoso» silencio mediático, con excepciones de unos pocos colegas y del portal Santafe24

Comentarios Facebook