Hasta hoy daría 10 años de mi vida por volver a jugar un «partidito» así sea de «solteros contra casados», cómo un boludo fumador ya ni siquiera (por viejo) puedo siquiera aprender a la play.

Juagaba a la mañana, soñaba jugadas a la siesta, relataba jugadas mientras cagaba, jugaba de nuevo a la tarde en el Parque Garay y a la noche trataba de ver un programa de fútbol, te queda claro?

Era feliz cuándo se anunciaba que a Colón lo transmitían en blanco y negro un viernes a la noche de visitante.

Ni hablar de ir caminando a la cancha, o en la camioneta de «Don Tomás» o la emoción de ingresar a la cancha con el carnet de jugador de las inferiores.

Puedo seguir y seguir, pero me empecé a alejar cuándo me convencí que ya no era fútbol, era circo romano, con negociados, con sótanos, con putrefacción.

Y sumado a esto la violencia dentro y fuera de la cancha. Pero ahora más, NO PUEDE SER que se le dé más relevancia a la vuelta del fútbol que cómo vamos a adecuar a las escuelas para que los chicos regresen a clases.

Un sólo contrato, mensual, de un jugador de Colón y Unión, debe representar arreglar 100 o 200 escuelas, y desafío que me desmientan, es increíble lo de algunos colegas deportivos cuándo hablan de lo que cobran los jugadores: «nadie tiene derecho a meterse en lo que ganan» Ehhhhhh lo pagan asociaciones sin fines de lucro, ah no ser que se haya privatizado de hecho (sí eso paso pero también se acorbadan en decirlo), sino es información publica, es cómo no publicar el sueldo de un concejal o el qué sea.

Me asqueo, me canso, un gol no vale la muerte de nadie, un canto no vale el negocio millonario de ningún barra brava (los Monos por ejemplos) y uds. sí uds. son cómplices.

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