PUNTO OSCURO

El video de apertura muestra el discurso completo de Máximo Kirchner en el cierre del debate de la sesión de Diputados del viernes, en la que se aprobó la ampliación de la moratoria ya votada en diciembre en la ley de emergencia económica, para permitir ingresar las deudas con el fisco que las empresas hayan contraído en medio de la pandemia.
El discurso tuvo gran repercusión en las redes, y no es para menos: es una precisa pieza de comunicación política en la que, con gran solidez conceptual, se describe la situación política actual del país, y la actitud de la oposición al gobierno nacional; oposición que en esa misma sesión se abstuvo de votar el proyecto con el argumento de que uno de sus artículos estaba escrito a la medida de Oil y las demás empresas de Cristóbal López.
Tal como dijo Máximo, una actitud de profundo cinismo de los que en el 2016, cuando eran gobierno, impulsaron y sancionaron el blanqueo de capitales más generoso de la historia (sin la obligación de traer lo blanqueado de regreso al país, por primera vez) para favorecer a sus propias empresas, blanqueo ampliado luego por el propio Macri por decreto para favorecer aun más a su propia familia.
Pasando revista a la actualidad, habló del diálogo entre la AEA y la CGT que nosotros analizamos acá, y llegó a conclusiones parecidas: le preguntó a Héctor Daer, de la CGT, ya que suscribió un documento en el que comparte con la cúpula del empresariado del país (que no nacional) una visión apocalíptica sobre toda la historia económica del país, cuando les había ido mejor a los sindicatos, medido en términos de cantidad de afiliados. Y a las empresas, les recordó que sus balances dicen otra cosa distinta de la que marcan los comunicados de las entidades en que se agrupan sus dueños.
Se hizo tiempo para repasar las declaraciones del funcionario yanqui Mauricio Claver analizadas en ésta entrada, en las que dejó claro lo que todos sabíamos: que el gigantesco préstamo del FMI al gobierno de Macri fue una apuesta del gobierno de los Estados Unidos a su reelección, porque lo consideraba un aliado clave en la región. Pero que pese a tanta ayuda, perdió igual las elecciones, porque hizo un gobierno desastroso.
A propósito de las chicanas por la presunta «ley Cristóbal López», historió también Máximo los favores obtenidos por Clarín en todos los gobiernos, a fuerza de presionarlos, concluyendo en el caso de Macri con la derogación por DNU de los artículos de la ley de medios que les molestaba, y la fusión de Telecom con Cablevisión. Y lo hizo a propósito de la doble vara con que analizan todo si se trata del kirchnerismo y el resto, a propósito del viaje de Macri a París.
Y acá nos queremos detener, porque hay un punto oscuro en el discurso, que al menos a nosotros nos hace ruido: más o menos en el minuto 7.10 dice que pese a eso, se incluyó en la moratoria a empresas como Telecom (de Clarín), para que vean que a nosotros no nos animan rencores. Los bancos -al igual que las demás telcos- también estaban excluidas de la moratoria en el proyecto dictaminado en comisiones, y por una buena razón: durante la pandemia no vieron disminuidas sus ganancias sino acrecentadas, y en consecuencia no necesitan el alivio de una moratoria para poder pagar impuestos.
A nuestro criterio, otro gesto del gobierno con la verdadera oposición (la que se abstuvo el otro día en el Congreso apenas funge de comparsa) que no tiene correspondencia: al mismo tiempo que se votaba la ley que los favorece en sus empresas, los medios del grupo Clarín seguían diciendo en sus redes sociales que era a la medida de Cristóbal López, para garantizarle impunidad.
Y al mismo tiempo que Máximo cerraba el debate en Diputados, Alberto Fernández explicaba por que sacó un DNU que derogaba otro DNU anterior, desistiendo así de promover la expropiación de Vicentín. Decíamos al respecto acá: «De hecho, el propio DNU 636 y más allá de que sea estrictamente cierto todo lo que dice, es una manifestación explícita de impotencia política, del principio al fin.«.
Y es por eso que, sin dejar de reconocer la brillantez del discurso, su precisión en la caracterización del triunfo electoral del año pasado y las condiciones en que se obtuvo y en la caracterización de la actual situación política, no podemos dejar de señalar que estamos disociando el discurso, de la praxis. No estamos mostrando la misma decisión para avanzar sobre intereses creados concentrados, que la que mostramos por intermedio de algunos (como Máximo) para enrostrarles su responsabilidad clara e inexcusable en la crisis argentina.
La pregunta final que Máximo hace y se contesta en su discurso, recordando otro discurso, el de Cristina en su despedida de la presidencia, es muy clara, y la respuesta también: con todos los poderes concentrados (económicos, financieros, internacionales, mediáticos) Macri no pudo acreditar haber hecho nada por la gente, y por eso perdió la elección, pese a todos esos apoyos.
Pero esa pregunta y esa respuesta nos interpelan también a nosotros: si pensamos que tendiendo puentes al enemigo (porque son eso, el enemigo, así se comportan) para demostrar que somos mejores que ellos y no nos guía el rencor vamos a conseguir que traicionen su naturaleza y se sumen a la construcción de un país mejor, estamos -en nuestra humilde opinión- muy pero muy equivocados. Y lo podemos terminar pagando caro. Tuits relacionados:

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