VOLVIERON PEORES

Hace poco, cuando en la anterior sesión del Senado la oposición se retiró antes de la votación frustrando la sanción de la ley de alquileres que ahora se pudo concretar sin sus votos, decíamos acá: «Y la oposición al gobierno nacional (por lo menos la que tiene representación institucional en el Congreso, orquestada sobre la base de lo que fue oficialismo con «Cambiemos») sigue funcionando en relación al kirchnerismo/peronismo con el mismo modus operandi del 2003/2015, y sin el menor atisbo de autocrítica por su desastrosa gestión durante la presidencia de Macri.
 
En ese sentido, lo que se vivió ayer en el Senado de la Nación cuando se discutían algunos DNU de la gestión anterior y una reforma a la ley de alquileres esperada por millones de inquilinos a lo largo y lo ancho del país, no difiere en nada de otros papelones parlamentarios bochornosos que vivimos durante el kirchnerismo: recordemos solo a título de ejemplo el retiro opositor en Diputados cuando se discutía la ley de medios (planteando cada uno de los opositores la misma cuestión de privilegio), o cuando se aprobó el voto joven, con la excusa del discurso del «Cuervo» Larroque hablando de narcosocialismo; porque si algo nunca les faltó, fueron excusas.
 
Es que gastadas a los radicales aparte, son expertos en irse, cuando las discusiones no les convienen. Porque perder una votación legislativa puede perder cualquiera, pero igual se queda defendiendo una posición que cree correcta. Si se va, es porque el tema que se trata no le interesa mucho, o lo que tiene que defender es indefendible.
 
Como por ejemplo los DNU de Macri armando un esquema de escuchas telefónicas a su medida (nunca se filtraron tantas a los medios como cuando estuvieron en manos de la Corte), o la oposición a una ley de alquileres que beneficiaría a millones de inquilinos, pero es resistida por los propietarios y las inmobiliarias. Lo demás es decorado, y en todo caso solo abona al propósito de deslegitimar al gobierno, atribuyéndole intenciones dictatoriales o autoritarias: nada nuevo bajo el sol, lo viene ensayando desde el «bloque radical de los 44» con Perón, para acá.«.
Ahora, con la ley sancionada pese a su deserción, queda claro que defendían los intereses de los propietarios, corredores inmobiliarios, desarrolladores urbanos e inversores (muchos del «campo»), cagándose en los nueve millones de inquilinos que hay aproximadamente en el país. La excusa esta vez fue que solo quieren discutir temas vinculados a la pandemia.
En paralelo salieron en defensa de los vaciadores de Vicentín, aunque en éste caso se entienda más: fueron sus principales aportantes de campaña. Agitaron las protestas y cacerolazos contra la expropiación (a favor de los fugadores y vaciadores, en realidad), y Barletta llegó a la cumbre del ridículo al presentar un amparo ante el juzgado del concurso contra la intervención dispuesta por el Poder Ejecutuivo; que por supuesto el juez rechazó de plano por falta de legitimación.
Y hablando de paralelos: el Foro de Convergencia Empresarial (sello que nuclea a los principales grupos económicos del país, incluida la AEA) salió a cruzar el proyecto de expropiación, con pruritos legalistas que no tuvieron -por ejemplo- para el proceso de vaciamiento y desfalco al Estado (a través de los préstamos del Banco Nación), que llevó al hólding agropexportador a la situación actual.
Ambos (opositores y cámaras empresarias) fueron parte de la coalición gobernante en el país hasta diciembre del año pasado, con los desastrosos resultados conocidos. Ninguno de ellos hizo la más mínima autocrítica al respecto, y hoy continúan actuando como si nada hubiera pasado, o no tuvieran responsabilidad en el cuadro de situación heredado por el gobierno del «Frente de Todos»; que incluye en lugar destacado el affaire Vicentín que pone en riesgo miles de puestos de trabajo, e incluso a productores agropecuarios de una vasta región.
Es decir, no fue el Estado con iniciativas «sovietizantes» como les gusta decir, ni éste gobierno ni la política quienes llevaron las cosas a éste punto, ni el problema empieza con el anuncio de la expropiación. En todo caso, el Estado y la política, en tiempos de Macri, cuando los que el jueces abandonaron la sesión del Senado gobernaban el país, fueron los que se coligaron para que llegáramos a éste punto, aplicando las mismas recetas que fracasaron en el país una y otra vez, y que ellos siempre aconsejaron, y aplaudieron; y el gobierno de Macri no fue la excepción.
Unos y otros hoy, como siempre, dicen tener las soluciones, o pontifican sobre el rumbo que debe seguir el país desde un púlpito imaginario, que no se sabe  bien quien les ha concedido; pero es seguro que no es el voto popular, porque ése nos favoreció a nosotros.
Nosotros nos propusimos volver al gobierno, para ser mejores; y bien sabemos lo que nos cuesta. Ellos volvieron a ser opositores, desde el Congreso, o relacionándose en términos de apriete empresarial con un gobierno que no sienten «del palo». Pero claramente volvieron peores.

Comentarios Facebook