Ocurrió el viernes durante el Festival de Teatro de esa ciudad. Una actriz y un actor desnudos y con pañuelos verdes bailaron alrededor de una estatua del Papa Francisco y de la Virgen María.
Una obra de teatro generó un gran revuelo en la ciudad de Rafaela y tuvo repercusión nacional este fin de semana, en el marco de la discusión sobre el proyecto que busca legalizar el aborto en la Argentina y que espera tratamiento en el Senado el 8 de agosto.

Es que entre el viernes y el domingo tuvo lugar en esa ciudad el tradicional Festival de Teatro que se desarrolla desde hace 15 años, pero esta vez tuvo un condimento especial: el viernes se presentó la performance «Dios», cuya dirección y dramaturgia le pertenecen a Lisandro Rodríguez. La obra, que simula los diversos pasajes de una celebración religiosa, provocó indignación entre una parte de los asistentes cuando dos actores desnudos colocaron pañuelos verdes (símbolo a favor del aborto legal) a una imagen de tres metros del Papa Francisco y a otra de la Virgen María y bailaron alrededor de ellas.

Fue el propio obispo de Rafaela, Luis Fernández, quien manifestó su indignación a través de un comunicado. «Recogiendo los sentimientos de sorpresa y agravio por parte de muchas personas que habiendo asistido a una obra de teatro, se sintieron ofendidos profundamente en su Fe y en sus sentimientos hacia la celebración de la Eucaristía, hacia la Santísima Virgen María, hacia el Papa Francisco y hacia la Iglesia en general, consideramos necesario unirnos a las diversas manifestaciones que, de manera especial en las redes sociales, expresan su dolor y su repudio hacia estos hechos», señala el obispo en el comienzo de su texto.

Con algunas modificaciones, la obra reflejaba la ceremonia de los católicos y se cantaban canciones de misa que lograron cierta interacción con el público. Pero luego subieron sobre el escenario una imagen gigante del Papa Francisco y otra de la Virgen María y, sobre ellas, dos personas desnudas comenzaron a colocarles pañuelos verdes -con que se identifican quienes están a favor de la legalización del aborto- e invitaban al público a recorrer el escenario.

La reacción de los asistentes fue disímil: «Hubo quienes aplaudieron y otros que quedaron sorprendidos», contó un espectador. Sin embargo, pronto, las fotografías de personas que se sintieron ofendidas con la obra comenzaron a circular en las redes sociales, acompañadas de un texto de repudio. «¿El intendente sabrá de esto?», se preguntaba un ex concejala rafaelina a la salida de la obra.

La noticia no tardó en llegar al obispo de Rafaela, quien en un comunicado recogió los sentimientos de los asistentes que se sintieron ofendidos considerando la obra como «un agravio al espíritu religioso que no colabora con la pacificación anhelada de nuestra sociedad ni al debido respeto al ejercicio de las creencias que conviven pacíficamente en nuestra Patria. Este hecho duele profundamente, y así lo sentimos de manera especial los católicos de Rafaela».

No obstante, el prelado señaló: «Deseo dejar en claro nuestro respeto y defensa de la libertad de expresión artística, pero con la misma fuerza creo que no se tuvo en cuenta el respeto a los hombres y mujeres que profesamos la fe de los cristianos, y que su libre ejercicio y expresión constituyen un derecho debidamente garantizado por la Constitución nacional».

La obra «Dios» ya había sido presentada semanas atrás en el Centro Cultural Recoleta, de la ciudad de Buenos Aires, pero en la promoción de la obra se aclaraba que «puede herir la sensibilidad religiosa, moral e ideológica del espectador. Queda bajo su decisión ingresar a la misma. Prohibida para menores de 18 años». Sin embargo, en su presentación del viernes pasado en Rafaela no había ninguna advertencia en la cartilla de programación, según comentó un espectador que estuvo presente.

En una entrevista reciente, Lisandro Rodríguez, dramaturgo y director de la obra, explicó que «(La obra) «Dios» es casi un homenaje al destacado artista plástico León Ferrari, aunque en realidad es un homenaje al Papa. Y trabaja con la idea de la corporación «Iglesia», donde lo que operan son las corporaciones. Son las construcciones de poder que operan todo el tiempo. Vamos a hablar de lo que no se habla. Ahí es donde el arte entra y se pone en tensión, interpela. Pero también es un refugio donde podemos sentir cierta complicidad».

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