Hay dos fechas en el año en dónde mi tristeza se hace más visible, qué no puedo disimular, el 29 de abril y los días anteriores y posteriores de la muerte de mi hermana. Ahí se me cae la careta. El personaje se esfuma. Y con la misma fuerza que ingreso el salado, ingresa la congoja y la verguenza.

No voy ahondar sobre lo que felizmente los santafesinos NO OLVIDAN, los hechos y responsables de la peor tragedia de la historia de Santa Fe y sus responsables.

Siento mucha verguenza por mi áctitud editorial de esos tiempos. Podría haber hecho otra cosa ? Sí.

Yo recién llegaba a conducir a la mañana de L.T.9 y conservaba la conducción de la tarde que le cedí a Germán De la Monica tiempo después.

Hubo una reunión urgente entre el directorio de la radio con Larriera en su doble función de presidente del directorio y periodista del horario central y yo.

Fue en el hotel Río Grande adónde el fallecido Francisco Saíz las hacia siempre, hasta ahí fue el mismo Reutemann y un colega que no voy a nombrar (porque de última cumplía con su trabajo).

Reutemann necesitaba bloquear las criticas que recibía de LT 10, «Ellos quieren sobredimensionar esta catastrofe (cómo si hubiera sido necesario) con fines electoralista para beneficiar a Barletta y Binner» ( de hecho Coni Cherep hablaba de 1.700 muertos).

No voy a entrar en detalles de los charlado, sólo la conclusión: L.T.9 acataba la «tregua política» propuesta por el gobierno, sí o sí, y no fue a título gratuito se los aseguro para la emisora. (no para mí, que rechace todo tipo de pauta oficial)

«Al que no le guste, se va de la radio». En ese entonces yo tenía dos hijos chiquitos, y dolores recién nacida. No tenía contrato, no cobraba sueldo ni en blanco ni en negro, vivía del 28% de lo que pautaba de publicidad por la agencia, poco.

Mi auto era un Chevete modelo 91, nos habíamos mudado hacia poco a la Costanera después del atentado al custodio que lo dejo parapléjico, de la casa de mi abuela en Juan Diaz de Solís al 2700, es decir frente adónde vivía Hernan Diaz, a una cuadra de dónde vivía Geronimo Vlasatik (mi operador de la mañana) y adónde el aguan llegó a 3 metros.

Mientras volvía a casa por la vieja av alem me preguntaba qué hacer, en la radio teníamos una audiencia muy fuerte en el cordón oeste, el más castigado por la inundación, ya había muertos, destrozos totales, testimonios tremendos.

Tenía compañeros de trabajo inundados que habían perdido todo, Pablo Bosch, Mirta Leshman, Hernan Diaz, Gero junto a su familia que se paso días en la terraza de su casa junto a su familia y otros.

No iba a decir nada? Me iba a callar la boca sobre las responsabilidades del gobierno ?

Estaba dispuesto a perder mi trabajo, mi único ingreso por eso ?

La respuesta ya la conocen. Y pedí disculpas publicas por eso. E igual pasa el tiempo y más me averguenzo.

he aquí el excelente laburo de la radio para este nuevo aniversario de la inundación, tengo flashes de esos tiempos: germán jugandosela pidiendo que la gente se vaya de sus casas aunque el gobierno no había dicho nada al respecto, Carina ingresando a una casa y encontrando un cadaver de una abuela que en su puño cerrado tenía el numero de la radio escrito en un papel «para llamar ante cualquier emergencia», mariano Colombo en una avioneta describiendo la situación, harnan Coronica y javier de la Monica anunciando al aire que se había roto la defensa del Hospital de Niños, tantos….

A 17 años de la Inundación de Santa Fe: así fue la cobertura de LT9 en 2003

En el programa Informe 1150 que conducen Stella Córdoba y Germán Dellamónica, este miércoles se recordaron los testimonios de ese día que marcó un antes y un después en la historia de la ciudad.

Se cumplen 11 años de la inundación y Carlos Gribay escribió un carta narrando la trágica situación que vivió la ciudad en el 2003. 

 EMPEZAR DE NUEVO…

Yo le tenía miedo a la oscuridad,

Hasta que las noches se hicieron largas y sin luz.


Yo no resistía el frío fácilmente,


Hasta que aprendí a subsistir en ese estado.


Yo le tenía miedo a los muertos,


Hasta que tuve que dormir en el cementerio.


Más aún,  yo le tenía miedo al espanto,


Hasta que tuve que dormir en el crematorio.


Yo sentía rechazo por los rosarinos y por los porteños,


Hasta que me dieron abrigo y alimento.


Yo sentía rechazo por los judíos,


Hasta que le dieron medicamentos a mis hijos.


Yo lucía vanidoso mi pullover nuevo,


Hasta que se lo di a un niño con hipotermia.


Yo elegía cuidadosamente mi comida,


Hasta que tuve hambre.


Yo desconfiaba de la tez cobriza,


Hasta que un brazo fuerte me sacó del agua.


Yo creía haber visto muchas cosas,


Hasta que vi a mi pueblo deambulando sin rumbo por las calles.


Yo no quería al perro de mi vecino,


Hasta que aquella noche lo sentí llorar hasta ahogarse.


Yo no me acordaba de los ancianos,


Hasta que tuve que participar en los rescates.


Yo no sabía cocinar,


Hasta que tuve frente a mí una olla con arroz y niños con hambre.


Yo creía que mi casa era más importante que las otras,


Hasta que todas quedaron cubiertas por las aguas.


Yo estaba orgulloso de mi nombre y apellido,


Hasta que todos nos transformamos en seres anónimos.


Yo casi no escuchaba radio,


Hasta que fue la que mantuvo viva mi energía.


Yo criticaba a los bulliciosos estudiantes,


Hasta que de a cientos me tendieron sus manos solidarias.


Yo estaba bastante seguro de cómo serían mis próximos años,


Pero ahora ya no tanto.


Yo vivía en una comunidad con una clase política,


Pero ahora espero que se la haya llevado la corriente.


Yo no recordaba el nombre de todas las provincias,


Pero ahora las tengo a todas en mi corazón.


Yo no tenía buena memoria,


Tal vez por eso ahora no recuerde a todos,


Pero tendré igual lo que me queda de vida para agradecer a todos.


Yo no te conocía,


Ahora eres mi hermano.


Teníamos un río,


Ahora somos parte de él.


Es la mañana.


Ya salió el sol y no hace tanto frío.


Gracias a Díos.


Vamos a empezar de nuevo.


Carlos
Guillermo Garibay

 

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